miércoles, 8 de junio de 2011

estatua de la plaza de oriente





El Monumento a Felipe IV o Fuente de Felipe IV ocupa el 


centro de la Plaza de Oriente, uno de los recintos de mayor 


interés histórico-artístico de Madrid (España). Fue levantado 


a instancias de la reina Isabel II en la primera mitad del siglo 


XIX, si bien su pieza más relevante, la estatua ecuestre del 


rey Felipe IV, data del siglo XVII.


Ésta se debe al escultor Pietro Tacca, quien la realizó en 


Italia utilizando un diseño de Velázquez
el diseño de Velázquez, se envió de Madrid a Florencia.




Es la primera escultura a caballo del mundo en la que éste se sostiene únicamente sobre sus dos patas traseras, y discretamente también sobre su cola. La obra consigue su difícil equilibrio gracias a un calculado estudio de los puntos de apoyo y la distribución de los pesos.





la escultura ecuestre de la plaza mayor

Situada en el centro de la plaza, fue realizada en Florencia por los escultores Juan de Bolonia -vaciado en bronce- y Pedro Tacca –remate de la obra-. Regalada al monarca español por el gran duque de Florencia, Cosme de Médicis, el monumento representa al rey Felipe III a caballo.


La estatua, con un peso superior a las cinco toneladas y media, fue traída desde Florencia a Madrid.


Desde entonces, la estatua de Felipe III se ha convertido en un complemento inseparable de la Plaza Mayor y tan sólo en dos breves ocasiones ha sido retirada. La primera fue en 1873, cuando proclamada la República Federal se la llevaron a un almacén en donde permaneció oculta hasta la Restauración de Alfonso XII, en las postrimerías de 1874. La segunda fue en 1931, cuando proclamada la II República fue blanco de manifestantes antimonárquicos que la destrozaron. Restaurada posteriormente, es de destacar que durante la guerra civil fue protegida por las autoridades republicanas mediante una compleja obra de ingeniería que la salvó de posibles desperfectos.















la cena de emaus

La escena de este cuadro narra los primeros pasos de Cristo resucitado. Habiendo encontrado éste a dos de sus discípulos en el camino a Emaús, los hombres no reconocen a su maestro hasta el momento de la cena en una posada, en el momento de bendecir Jesús el pan y el vino reconocen el gesto de la Eucaristía y, por este hecho, a su Señor. Caravaggio ha utilizado una composición con Cristo en el centro, acompañado de un sirviente. Sin embargo, ha llenado la escena de cosas indicativas de la divinidad y el misterio desvelado de la resurrección. Uno de estos elementos fue el cesto de frutas que adorna la mesa. Cada fruta del cesto es una alusión simbólica: la manzana al pecado original, la granada a la pasión... Por otro lado, el resto de los manjares resume los elementos de la Eucaristía: el pan, el vino y la jarra de agua. Los gestos y las posiciones de los personajes también nos indican el verdadero significado de la escena: Cristo bendice el pan con el mismo gesto del Dios.




Un último detalle que revela la divinidad de Cristo oculta a los ojos humanos es la sombra que el criado proyecta sobre el fondo pero no sobre Jesús, quien parece iluminado por una luz interna.
tambien usa la tecnica del claro oscuro.































martes, 7 de junio de 2011

El david de bernini

El David es una estatua realizada por Gian Lorenzo Bernini entre 1623 y 1624. Tiene tamaño real y está ejecutada con mármol.
Representa al futuro rey David, uno de los personajes del Antiguo Testamento, en la escena en que derrota al gigante Goliat lanzando una piedra con una honda.
En comparación con otras versiones pasadas del tema, como la famosa estatua el David de Miguel Ángel, se muestran cualidades paradigmáticas de la escultura del Barroco. Sobre la placidez clásica y renacentista, Bernini introduce emoción y dinamismo.
La figura está en tensión, el movimiento y la potencia están implícitos. La cara muestra concentración, con el ceño fruncido e incluso mordiéndose el labio inferior. Este David no es el guerrero perfecto e idealizado, sino uno muy humano esforzándose para lograr sus metas. Tras la figura, yacen varias armas descartadas, recordándonos que esta no es una batalla ganada a través de un armamento superior, sino de un esfuerzo físico. A sus pies, un arpa hermosamente tallada, que indica que David se convertirá en un poeta.





























la cena de emaus

LA ICLEDULIDAD DE SANTO TOMAS

a Incredulidad de Santo Tomás fue pintado por Caravaggio, para la familia Giuliani, que lo mantuvo en su colección.





La obra nos muestra el momento en que Cristo Resucitado se ha aparecido a sus discípulos, pero Tomás aún no cree en su identidad, por lo que Cristo mete uno de sus dedos en la llaga del costado. Este hecho, que podría parecer exagerado, es la mayor prueba física del reconocimiento de Cristo, la definitiva demostración de su regreso desde el reino de los muertos.

Caravaggio ha ejecutado una composición donde se ve completamente como el dedo está metido en la llaga, de tal modo que la atención de los personajes del lienzo y la de los espectadores se ve atraída por esta "prueba" física. El habitual naturalismo descarnado de Caravaggio se vuelve aquí casi de sentido científico: la luz fría cae en fogonazos irregulares sobre las figuras, iluminando el cuerpo de Cristo con un tono amarillento, que le hace aparecer como un cadáver, envuelto aún en el sudario.
El pecho todavía está hundido y pareciera que la muerte se resiste a dejarlo marchar al mundo de los vivos.









es un ciuadro con mucho realismo en la que se ve como introduce el dedo en la llaga,con mucha tension,el dolor..
y la tecnica del claro oscuro muy clara  en la que las ropas de los distipulos es oscura y enfoca a jesus como si fuera un dios.



























La conversion de san plablo

Caravaggio , en este cuadro ha querido representar la escena en la que san pablo se convierte al cristianismo.
LEYENDA:
 El joven aún llamado Saulo era un soldado arrogante perseguidor de los cristianos. Un mediodía, de camino a otra ciudad, fue derribado del caballo por una poderosa luz, al tiempo que la voz de Dios le preguntaba "Saulo, ¿por qué me persigues?". Saulo quedó ciego varios días y milagrosamente recuperó la vista con los cuidados de la comunidad cristiana. Se convirtió y adoptó el nombre de Pablo. Caravaggio nos cuenta esta historia de una manera completamente diferente, bajo la apariencia de lo trivial: en primer lugar, la escena parece tener lugar en un establo, dadas las dimensiones del marco. El caballo es un percherón robusto y zafio, inadecuado para el joven soldado que se supone era Saulo. Y el ambiente es nocturno y no el del mediodía descrito en los escritos de San Pablo. Estos recursos, que vulgarizan la apariencia de la escena, son empleados con frecuencia por Caravaggio para revelar la presencia divina en lo cotidiano. Existen detalles que nos indican la trascendencia divina de lo que contemplamos, pese a los elementos groseros. Estos signos de divinidad son varios: el más aparente es el vacío creado en el centro de la composición, una ausencia que da a entender otro tipo de presencia, que sería la que ha derribado al joven. Por otro lado tenemos la luz irreal y masiva que ilumina de lleno a Saulo, pero no al criado. El caballo parece venirse encima del caído, que implora con los brazos abiertos. Los ojos del muchacho están cerrados, pero su rostro no expresa temor sino que parece estar absorto en el éxtasis. Siguiendo estas claves, Caravaggio nos desvela magistralmente la presencia de la divinidad en una escena que podría ser completamente cotidiana.






CUADRO:


 Caravaggio nos cuenta esta historia de una manera completamente diferente, bajo la apariencia de lo trivial hasta el punto de ser tremendamente criticado: en primer lugar, la escena parece tener lugar en un establo, dadas las asfixiantes dimensiones del marco. El caballo es un percherón robusto y zafio, inadecuado para el joven soldado que se supone era Saulo. Y para rematar las paradojas, el ambiente es nocturno y no el del mediodía descrito en los escritos de San Pablo. Estos recursos, que vulgarizan la apariencia de la escena, son empleados con frecuencia por Caravaggio para revelar la presencia divina en lo cotidiano, e incluso en lo banal. Existen detalles que nos indican la trascendencia divina de lo que contemplamos, pese a los elementos groseros. Estos signos de divinidad son varios: el más sutil es el vacío creado en el centro de la composición, una ausencia que da a entender otro tipo de presencia, que sería la que ha derribado al joven. Por otro lado tenemos la luz irreal y masiva que ilumina de lleno a Saulo, pero no al criado. La mole inmensa del caballo parece venirse encima del caído, que implora con los brazos abiertos. Los ojos del muchacho están cerrados, pero su rostro no expresa temor sino que parece estar absorto en el éxtasis. Siguiendo estas claves, Caravaggio nos desvela magistralmente la presencia de la divinidad en una escena que podría ser completamente cotidiana. Siendo, como es, pareja del cuadro con la Crucifixión de San Pedro, las dimensiones elegidas son iguales para ambos, así como el tono de la composición, con idénticos sentido claustrofóbico y gama de colores.


CARAVAGGIO TAMBIÉN USA LA TÉCNICA DEL CLARO OSCURO,LOS CUERPOS RETORCIÉNDOSE ...